La eterna mentira de la reconversión productiva

Como si no gobernara desde hace 54 años, el gobierno del Movimiento Popular Neuquino (MPN) convoca ampulosamente a una nueva jornada sobre diversificación de la matriz productiva, hablando de la necesidad de lograr un desarrollo territorial equilibrado.

Desde hace más de cinco décadas, las gestiones del partido provincial se vienen haciendo trampas al solitario. Como muestra vale un solo ejemplo. Si tanto le interesa al gobernador trabajar seriamente en la reconversión económica que nos permita dejar de depender enteramente de las regalías hidrocarburíferas, ¿por qué en el presupuesto provincial de este año solamente se destina un 2% al impulso del turismo y la producción? Es incluso menor a la inversión que se proyectó en 2016 cuando apenas superó el 5% de los recursos.

La Constitución Provincial marca claramente que los ingresos que generen las regalías deben destinarse justamente a generar la diversificación productiva de la provincia. Sin embargo, para los gobiernos del MPN esa reconversión productiva pasó tan solo por generar empleo estatal, alimentando así su clientela electoral. La única actividad económica que ha crecido sin parar en Neuquén es el empleo público.

De hecho todos los recursos que generan el gas y el petróleo van a parar al pago de sueldos y el incremento de esos gastos corrientes se ha convertido en una carga asfixiante al punto de elevar la deuda provincial a 26 mil millones de pesos. Solamente de intereses de la deuda, la provincia pagará este año la sideral cifra de 5 mil millones de pesos.

Para hacerlo más claro, ese monto representa lo que necesita el municipio de Neuquén para funcionar durante un año y medio para atender los servicios que requiere una ciudad que tiene la mitad de la población de la provincia.

De los 8,5 millones que en el presupuesto provincial se destinan al incentivo ganadero, sólo 2 millones se utilizan para otorgar créditos mientras que los 6,5 millones restantes se manejan como subsidio de manera absolutamente discrecional.

En este mismo rubro, los neuquinos todavía seguimos esperando que se termine la tantas veces anunciada red de mataderos que fue lanzada por el ex gobernador Jorge Sapag.

En materia turística, está claro que no hay desarrollo posible sin una infraestructura vial y de comunicación adecuada y las inversiones del gobierno provincial han estado absolutamente ausentes en esta materia.

Las únicas obras que se están realizando (tercer puente de la Autovía Norte, puente de La Rinconada, ampliación de la ruta 22 hasta Arroyito, más las recientemente inauguradas reformas en el aeropuerto de San Martín de los Andes), son por voluntad del gobierno nacional que, en una clara muestra de federalismo, apuesta al desarrollo de todas las provincias, sin importar el partido que las gobierne.

Por eso, señores del gobierno provincial, basta de mentirnos a los neuquinos. De una vez por todas, pongan manos a la obra.