Ley Alcohol 0 en la Provincia del Neuquén

LA LEGISLATURA DE LA PROVINCIA DEL NEUQUÉN

SANCIONA CON FUERZA DE LEY:

Artículo 1° Impleméntase en todo el territorio de la Provincia del Neuquén la tolerancia cero para alcohol y droga en la conducción de todo tipo de vehículos, que tiene por objetivo disminuir la cantidad de siniestros viales relacionados al consumo de alcohol y droga.

Artículo 2° Modifícase el artículo 10º de la Ley provincial de Tránsito 2178 y sus modificatorias, el que queda redactado de la siguiente manera:

Artículo 10º Queda prohibido:

a) Conducir sin licencia especial correspondiente, ante impedimentos físicos o psíquicos.

b) Conducir cualquier tipo de vehículos con tasa de alcoholemia superior a cero (0) gramos por mil (1.000) centímetros cúbicos de sangre.

c) Conducir vehículos bajo efectos de estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes u otras sustancias análogas.

Verificación de drogas: La autoridad competente realizará primeramente una revisión de las pupilas mediante lector óptico, y si se detectase determinada dilatación de la pupila, se continúa con el test de saliva, con tiras reactivas que indican la presencia de estupefacientes o de medicamentos que afecten los sentidos, ambos métodos deberán ser aprobados por el organismo sanitario.

Verificación de la graduación alcohólica: Constatada mediante la expiración del aire en alcoholímetros que cumplan estándares internacionales y se hallen debidamente calibrados, constituye prueba de su culpabilidad, pudiendo realizarse a pedido del infractor, una contraprueba con el mismo instrumento. Verificada de este modo la falta, se labrará la infracción, sin perjuicio de cualquier otra prueba a costo y cargo del solicitante, en tal caso, el personal sanitario está obligado a validar su informe y dar cuenta ante la autoridad competente de las mediciones y resultados de la prueba que realice”.

Artículo 3° Todo conductor está obligado a someterse a los procedimientos necesarios, destinados a determinar su estado de intoxicación alcohólica, o por drogas, para conducir.
La negativa o falta de cooperación para realizar la prueba constituye falta y hace presumir la infracción al artículo 2° de la presente Ley, correspondiéndole en tal caso la sanción más grave aplicable, conforme las previsiones del artículo 4°.

Artículo 4° En caso de incumplimiento a las previsiones contenidas en la presente, serán aplicables las siguientes sanciones:

1) Primera falta: Por conducir cualquier tipo de vehículos según lo establecido en el artículo 2º será sancionado con multa de doscientos (200) a quinientos (500) U.F. (Unidad Fija: valor litro de nafta súper (de mayor octanaje), establecido por el Automóvil Club Argentino de la ciudad de Neuquén), pudiendo el presunto infractor acogerse al beneficio del pago voluntario de la multa.

2) Segunda falta – reincidencia: Será sancionado con multa de seiscientos (600) a novecientos (900) U.F. (Unidad Fija: valor litro de nafta súper (de mayor octanaje) establecido por el Automóvil Club Argentino de la ciudad de Neuquén), no admitirá el beneficio del pago voluntario de la multa y podrá ser suspendida su licencia de conducir por un período de hasta cinco (5) años.

3) Tercera falta – reincidencia recurrente: Será sancionado con multa de seiscientos (600) a mil (1.000) U.F. (Unidad Fija: valor litro de nafta súper (de mayor octanaje), establecido por el Automóvil Club Argentino de la ciudad de Neuquén), no admitirá el beneficio del pago voluntario de la multa y será inhabilitado para obtener su licencia de conducir.

En todos los casos será retenida la licencia de conducir del presunto infractor, contra entrega de la boleta de citación del inculpado, en los términos previstos por el artículo 72 bis de la Ley nacional 24.449.

Artículo 5° En todos los casos se procederá a la inmediata retención del vehículo y su remoción de la vía pública, el que sólo será devuelto por resolución fundada de la autoridad de juzgamiento, serán remitidos a depósitos autorizados, sin perjuicio de la aplicación de las sanciones que establecerá el Poder Ejecutivo en la reglamentación de la presente Ley.

Artículo 6° Por conducir vehículos con personas que no pueden valerse por sí mismas, incapaces o menores a bordo, y/o que estuvieren destinados al transporte de pasajeros o carga, se duplicarán los valores de multa y plazos de inhabilitación especificados en el presente artículo.

Artículo 7° En todos los casos, los importes de las multas que se apliquen en cumplimiento de la presente Ley, serán destinados al Ministerio de Trabajo, Seguridad y Ambiente, o el que lo remplace en el futuro, para ser aplicados en la prevención de accidentes viales a través de acciones de concientización y prevención.

Artículo 8° Invítase a los municipios a adherir a los contenidos de la presente Ley.

Artículo 9° Comuníquese al Poder Ejecutivo.

FUNDAMENTOS

Lamentablemente nuestro país ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito. El total de muertos en Argentina durante 2015, fue de 7.472 (promedio mensual de 622 vidas). En nuestra Provincia sólo en 2015 tuvimos que sufrir 127 víctimas fatales.

Pero no se trata de números, sino de vidas humanas, de niños, jóvenes, hombres y mujeres, que vieron truncadas sus vidas a causa de un accidente de tránsito. Son proyectos, sueños, ilusiones y esperanzas muertas, familias destrozadas.

En Argentina, los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte en menores de 35 años y la tercera sobre la totalidad de los argentinos.

En este sentido, el Plan Mundial para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020, presentado en 2011 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, es la manifestación expresa de la preocupación que las naciones del mundo tienen sobre este flagelo internacional.

Informes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial indican que el 90% de los accidentes ocurren por causas humanas (5% por deterioro de la infraestructura vial y otro 5% por vehículos en mal estado).

Si hablamos del efecto que el alcohol produce en la conducción de todo tipo de vehículos, observamos que el mismo altera la percepción, disminuye la capacidad de atención, disminuye la capacidad de discernimiento (entender que hacer), se alargan los tiempos de reacción, por lo que las respuestas y maniobras se hacen más lentas y torpes.

Asimismo, la visión se ve afectada, en especial empeora la visión periférica (a los lados), genera una falsa sensación de seguridad, con errores de juicio e interpretación, esto hace que la persona viole las normas de tránsito y lo predispone a excesos de velocidad (principalmente en los jóvenes).

La Ley nacional de Tránsito establece un límite de tolerancia máximo de alcohol en sangre de 0,5 gramos por litro, algunas provincias como Córdoba y Salta han dispuesto la tolerancia cero de alcohol para todos los conductores de vehículos, y otras lo tienen en estudio.

Si proponemos la tolerancia cero en alcohol por los efectos que su ingesta provoca en los conductores, debemos hacer lo mismo con los estupefacientes, dado que el consumo de estos también tiene el mismo efecto nocivo, seria “incoherente” limitar a cero el consumo de alcohol y no hacerlo con los estupefacientes.

Además, en ciertos sectores de la sociedad, sobre todo los jóvenes, el consumo de drogas antes de conducir significa un peligro igual o mayor al del alcohol, más ahora que están en expansión ciertas sustancias que no se mezclan con bebidas alcohólicas, como determinadas drogas sintéticas.

La normativa con respecto al control de drogas, no establece una concentración tolerada, como en el caso de alcoholemia, la mera presencia de alguna sustancia impide la continuidad de la conducción de un vehículo. Con estos controles, sin embargo, no se persigue a quien consume una droga por el hecho que sea legal o ilegal. Sólo se busca que quienes no estén en condiciones de conducir, no lo hagan. El fin es la prevención de accidentes y no la persecución de adictos.

Por su acción sobre el sistema nervioso central, las drogas con posibilidad de ser halladas en los controles a los conductores, pueden ser clasificadas en:

– Estimulantes, es el caso de las anfetaminas y cocaína.

– Alucinógenos, como el LSD (ácido lisérgico), la marihuana, etc.

– Depresoras, se ubican en esta categoría los sedativos (barbitúricos y no barbitúricos), los tranquilizantes o ansiolíticos, y finalmente los antihistamínicos, morfina y otras drogas como el alcohol.

Muchas de estas drogas pueden afectar al conductor en una o varias aptitudes físicas y psíquicas necesarias para la conducción.

Los efectos más comunes de la cocaína en cuanto a conducción se refiere son graves, como ser pérdida de inhibiciones, euforia, alteración de la conciencia y tendencia a la violencia.

La marihuana, dependiendo de la dosis administrada, en general causa euforia, distorsión de la realidad, alucinaciones auditivas o visuales, torpeza en cualquier maniobra y falta de concentración.

El caso de las drogas depresoras, sus efectos son sedación, vértigo, somnolencia, confusión mental.

Más específicamente, el componente activo de la marihuana (THC), reduce la concentración y altera la percepción, el éxtasis y otros derivados de anfetaminas como la metilanfetamina (conocida como speed) así como la cocaína, pueden aumentar la confianza del conductor, de manera que realice maniobras más arriesgadas. Este tipo de drogas puede, a dosis altas, reducir la coordinación motora y afectar la capacidad para calcular velocidades y distancias.

El consumo de este tipo de drogas, aumenta los fines de semana, mal llamadas drogas sociales (éxtasis, marihuana y cocaína).

Finalmente, en el artículo 73 de la Ley nacional de Tránsito, quedaban legalizados todos los controles preventivos: “Todo conductor debe sujetarse a las pruebas expresamente autorizadas, destinadas a determinar su estado de intoxicación alcohólica o por drogas, para conducir.
La negativa a realizar la prueba, constituye falta (…)
”.

Los métodos utilizados para estos tipos de control de drogas son, en primer lugar se utiliza un pupilómetro, es un instrumento que mide la respuesta de las pupilas ante un impulso lumínico y en función de tablas médicas cargadas en un software asociado, determina si esa reacción corresponde a valores normales o si, por el contrario, es indicativa de un desequilibrio en el organismo, ya sea por consumo de sustancias toxicas o por causas endógenas (enfermedades, fatiga excesiva, etc.).

En el caso que el resultado sea positivo, se continúa con el examen específico (test de saliva) que determina con exactitud qué tipo de droga fue consumida, el mismo es simple y rápido, no tarda más que 7 minutos en arrojar el resultado.

El reactivo usado consiste en una pequeña tira plástica con un absorbente de saliva en uno de sus extremos y un indicador en el otro, el conductor mantiene el absorbente en su boca durante
5 minutos para la obtención de la muestra y luego el indicador, en función de la cantidad de metabolitos hallados en saliva, señala si existe o no presencia de una sustancia en concentraciones determinadas.

El dispositivo posee cinco paneles que determinan en el reactivo marihuana, cocaína, anfetaminas, benzodiacepinas y opiáceos (éxtasis).

La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) sostiene que, los controles de drogas a automovilistas han demostrado tener “un alto grado de aceptación en la sociedad”, del mismo modo sostienen que este tipo de controles “deberían implementarse en todo el territorio, a través de los gobiernos provinciales y municipales, una vez homologados los dispositivos necesarios”.

Por lo expuesto, solicito a mis pares me acompañen en la presentación de este Proyecto de Ley.

PROYECTO 9551- DE LEY – EXPTE.D-184/16

Fdo.) MONTEIRO, Juan Francisco —Bloque NCN—. Con la adhesión de: QUIROGA, Maria Ayelen —Bloque NCN— SMOLJAN, Oscar Alfredo – VIDAL, Alejandro Carlos —Bloque UCR— CARNAGHI, Guillermo Oscar —Bloque FPVPROV— ROMERO, Gabriel Luis —Bloque Frente Renovador—.